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Fiesta del Dorado

La reina actuó tres veces en dos días. Imágenes de su brillo en su página: www.valentinabalbi.com.

Acá sólo hay lugar para la babeada.

La foto es del sábado a la noche, cuando hacía calor en la frontera.

Este brillo de sal, fulgurando tibieza.
Y esta piedra lunar que ha caído en mi patio…

 

 

 

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Silencio de vidala

La última vez que estuve en Rosario te vi de lejos. Andabas lento y vencido.

Me dije que sería mejor reencontrarnos en otro lugar. Pero ahora no sé si habrá reencuentro, si habrá lugar.

Había mucho tránsito, mucho ruido. Y un imbécil demasiado apurado como para detenerse a hacer lo que correspondía.

Cuando vaya a Santiago no voy a juntar preguntas para que me las respondas en Rosario.

Voy a cruzar el Dulce, a juntar silencios para hablar tu mismo idioma.

Una de las personas más influyentes en mi cultura “se fue a los pagos del Tata Dios” como él decía.

Nos separamos hace muchísimos años, y siempre quedó para después el reencuentro.

No puedo decirte nada. Estoy mal ahora.

Tomás cumplió 5 años

Tomaso

Con mucho paté de pollo y con la compañía de su hermana Luna, Tomasito festejó su cumple.

Extrañamente estuvo bastante limpio todo el día. También tomó su caldo de hígado de pollo.

Un alto en la grabación del Lanzamiento de Historia

Allí donde duele, río; allí donde duele, canto;
allí donde bifurca la línea el quiromante
salto a la otra orilla para no caer.
Allí donde duele, espero; allí donde duele, sueño
que los pequeños mundos con sus pequeñas sangres
traen los otros cuentos que me van a hacer feliz.

[Gracias, Jorge Fandermole]

Nueva cámara

Bueno, la nueva Nikon superó las expectativas. Nada que ver con las familiares. Este sábado la estrenamos al aire libre con Tomás y Canela, que estuvo de visita. Por la noche Luna posó para un buen retrato.

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Extraño Rosario. Quiero caminar por el Parque Alem,entrar al Easy, ir a la cancha y volver por la avenida hasta el puente. Volver por Rondeau hasta Alberdi y su veredita en el Scalabrini Ortiz. Llegar a la Terminal por Constitución y cruzar al Patio de la Madera. Agarrar por Francia desde la facultad hasta la radio. Seguir hasta el Parque Independencia. Recorrer el lago y juntar bellotas de roble. Pararme y mirar alrededor. Una y otra vez. Seguir por Oroño y bajar por 27 de Febrero. Ver amigos. Emocionarme por los hijos de mis amigos. Ver familiares. Reencuentros. Buena cerveza. Carne comestible. Lechuga mantecosa de La Gallega.  Una y otra vez. De ida y de vuelta. Elegir un buen espectáculo para la noche. El Círculo. El Astengo. Algún músico amigo, en el Olimpo por ejemplo. Pasar por mi escuela. Caminar por San Martín hasta La Reina. Rodear el Gabino Sosa. Volver por la autovía al centro. Meter la mano en territorio boliviano. Subir por el Anfiteatro y llegar al Planetario. Leer todos los cartelitos y continuar por el Parque Urquiza por Libertad. Bajar en San Juan a la Belgrano. Mirar de reojo Canal 5 y seguir hasta el Monumento. Voltearme al pie de la Torre Aqualina. Entrar al Patio Cívico y mirar el río. Caminar por el centro ordenadamente para no perderme nada. Comprar castañas. Y el pan de La Distinción. Ir a saludar al colorado de la casa de fotos. No nombro nada porque es todo. También el Museo Ángel Gallardo. Sacar un par de libros en la Biblioteca Argentina. Bajar por la peatonal, entrar en librería 9 de Julio. Subir por Belgrano al norte. Los tres kilómetros de centros culturales hasta Pichincha. Y el Museo de la Memoria. Enfilar hacia la Terminal. Y volver.

Bianca

Fuimos a la Costanera Sur para pasar un ratito con ella.

Loli en octubre de 2008

Cruzaste la calle por única vez.
Ha de ser una calle muy ancha para que tardes tanto en regresar.

Mirando futuros

Valentina Balbi

Con el Tomaso

Tomás es el rey de la casa

Aquí se ven dos cosas

Una muñeca,

y un juguete de plástico…

Virginia

NO ROBARÁS!!

Chau Andrés

Andrés Cascioli, fundador de Revista HumorY bueno, nos pasan estas cosas. En días en los que estrellas rutilantes se inscriben para siempre en el éter, se nos escapó también Andrés Cascioli.

Aunque estos años de distancia con parte de mis cosas me hayan mantenido lejos de la cultura gráfica, lo mismo se me da por sentir su desaparición.

Y también lo lamento por mi viejo, quien no está para hacerlo por sí mismo; incluso hasta quizás lo haya recibido ansioso si es que existe esa utopía de la que siempre dudamos, Ernesto.

Es cierto que estamos cada vez más solos. Pero no perderíamos nunca algo que no ganamos alguna vez. Por eso cuando el desconcierto nos cruza las miradas en la hora oscura sonreímos en silencio celebrando una vida tan maravillosa.

 

Ernesto Sábato, por Andrés Cascioli

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